Porciones conscientes y productos locales
Nuestra gastronomía local es rica y variada. No se trata de eliminar los alimentos que nos gustan, como el arroz o los frijoles de un buen casado, sino de servirlos en proporciones equilibradas. Incorporar más vegetales frescos, como los que adquirimos en las ferias del agricultor de los fines de semana, enriquece nuestras comidas familiares.
Masticar despacio, sentarnos a la mesa sin la televisión encendida y disfrutar del momento presente transforma el acto de comer en un espacio de calma.